Contra el patriarcado.| María Pazos

“Estamos ante una nueva ola feminista. La cuestión es cuáles son nuestras reivindicaciones, a por qué vamos”. Así abre María Pazos su exposición para presentarnos su último libro: “Contra el patriarcado”. Empezando por el final, el libro termina, como “Desiguales por ley”, con un programa económico feminista. Pero, ¿qué es la economía feminista?

“Cuando las mujeres llegamos a la economía, como a otras disciplinas, vemos que aquello está hecho todo mal. Por ejemplo, lo que más llama la atención es que el trabajo doméstico parece que no existe. El hombre económico (expresión que acuñan las primeras teóricas feministas) parece que es un personaje que no tiene vida personal, es decir, no se sabe quién le ha criado, quién le cuida, quién cuida a su hijo. Olvido total de lo que son los cuidados y de las situaciones de las mujeres, de los colectivos femeninos. Pero no es un olvido total, es un olvido cuando se habla de los grandes temas, cuando se interpreta la economía. Pero la economía no se olvida de los cuidados cuando se trata de proporcionar incentivos  para que las mujeres sigan haciéndolos en casa”. Explica aquí el asunto de los permisos de paternidad iguales y transferibles; transferibles ¿por qué? porque así no obligan a los hombres a responsabilizarse al 50% de los cuidados de un hijo, sino que, dando la “libertad” de compartirlos, se aseguran que serán las mujeres quienes terminen por usar su permiso y parte del paterno, quedándose en casa.

Para la autora, la economía feminista no sólo debe tratar de explicar las contradicciones de la economía oficial desde la que se plantea por ejemplo que “el trabajador” elige entre ocio y trabajo pero no se habla de “la trabajadora” que debe elegir entre trabajo fuera de casa, trabajo doméstico y, si le quedara tiempo, ocio. La economía feminista es parte del feminismo. Dice Celia Amorós que el feminismo surje cuando las mujeres pasamos de la queja a la reivindicación, a la articulación de un programa económico, un programa feminista. Por tanto el objetivo de la economía feminista debe ser llegar a ese programa económico que transforme la sociedad.

Durante toda su historia, el marxismo y sus seguidores nos han relegado a las mujeres y nuestra lucha en lo que María Pazos llama la contradicción principal, la de clase: la liberación femenina será una consecuencia de la liberación obrera una vez llegue la dictadura del proletariado. Mientras seguimos en segunda fila, calladitas y esperando. Se habla ahora del supuesto feminismo blanco burgués que se centra en sí mismo, sobre lo que explica M. Pazos: “El feminismo ha sido siempre solidario, el problema es que a las mujeres siempre nos han echado de los lugares a los que hemos ido precisamente a ser solidarias”.

Hasta hace no muchos años, no se reconocía la discriminación a las mujeres por razón de su sexo; ahora gracias a que las que han venido antes se han dejado la piel por visibilizar la situación, de repente todo el mundo se define como feminista (¡hasta el PP! No hace falta aclarar las políticas de este partido contra las mujeres, ¿verdad?) y considera la violencia machista como una gran lacra. Esto es lo que la autora denomina como “Teoría de las lacras“, que consiste en identificar muchas “lacras sociales” (paro, desigualdad salarial, violencia machista, corrupción) pero no relacionarlas entre sí para ir a la raíz del problema y ver cómo se pueden eliminar.

¿Cómo se elimina la violencia machista? ¿Dedicando 200 millones en el Pacto de Estado? Cada pequeño avance es importante, pero no podemos conformarnos con un pasito cada cuatro años (si es que no retrocedemos muchos más en breve), debemos ir a la raíz para erradicar la violencia machista. Todo seguirá igual mientras no se ataquen las estructuras patriarcales (estructura familiar y estructura del mercado de trabajo): como somos las cuidadoras principales, somos también las precarias principales y mientras no cambiemos eso va a seguir la dependencia económica de las mujeres.

Según el Informe Sombra del Convenio de Estambul, alrededor del 40% de mujeres víctimas de violencia de género dependen económicamente de su maltratador. ¿Seguimos poniendo el foco en ellas? “Mujer denuncia, no estás sola”. ¿A quién tienen? ¿Dónde van a ir si son víctimas de violencia por parte de sus sustentadores? ¿Cómo puede haber un Pacto de Estado que no hable de que las mujeres son económicamente dependientes? De nuevo según Celia Amorós, el patriarcado es un régimen metaestable que se va adaptando a los regímenes sociales del momento y que, desde luego, es anterior al capitalismo.

El patriarcado sigue avanzando, la máquina aprende, y se presenta ya no como patriarcado coercitivo (con prohibición de abandono del hogar, de poseer cuenta corriente sin permiso del marido, etc), sino que hay una nueva división sexual del trabajo y se instaura un patriarcado del consentimiento. Es decir: bajo la falsa libertad de elección se plantean opciones que siguen perpetuando la desigualdad. Por ejemplo, tras la baja de maternidad: puedes elegir entre reincorporarte a tu puesto de  trabajo (renunciar al bebé para mantener los ingresos), o solicitar una excedencia (renunciar a los ingresos para seguir al lado del bebé), por lo que toda mujer que no cuente con ahorros previos que le permitan mantener al bebé elegirá reincorporarse a su puesto de trabajo (siempre que no le hayan despedido durante el embarazo, claro).

Sobre la desigualdad salarial, es cierto que está prohibido por ley pagar menos a una mujer que a un hombre por el mismo trabajo. Problema: no se da el caso de un hombre cajero y una mujer cajera, sino que ella es cajera y él encargado; se trata de la segmentación vertical y horizontal del empleo.  Pese a que se defienda que el trabajo doméstico no remunerado es necesario para el capitalismo, sería mucho más eficiente organizar la sociedad de una manera igualitaria.

El patriarcado es insostenible porque las mujeres ya no aguantamos más.            Hay que cambiar la cultura, hay que cambiarlo todo.” El neoliberalismo supone el desmantelamiento de los sistemas de protección social y la ola feminista es el único movimiento articulado a nivel mundial, el único que puede proponer soluciones. Es necesario ampliar derechos, incluir a las mujeres en el sistema general de derechos.

Termina María Pazos exponiendo las condiciones sin las cuales una sociedad igualitaria no sería posible: que los hombres cuiden igual que las mujeres, que haya unos servicios sólidos universales y empleo estable. De estas tres condiciones sale el programa económico feminista que planteaba al comienzo. Debemos distinguir entre quejas (posicionarnos en contra de la desigualdad salarial) y reivindicaciones (proponer medidas concretas, factibles y presionar para que se lleven a cabo).

 

El libro Contra el patriarcado está disponible en pdf en la web de María Pazos, al igual que Desiguales por ley.

 

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